Estaba en el medio de todo y adelante, me cegaba con cierto miedo el poder absoluto, los súbditos detrás y eso, me daba una picazón inmensa el poder que llegué a tener, fue algo que lo quería de años y ahora se presento solo sin que yo lo deseé más, pero tenía mi precio que pagar, estaba metafóricamente en una coreografía eterna, sí haciendo los mismos pasos una y otra vez sin que no haya ningun cambio brusco, simplemente que todo sea perfecto y como los demás ese comportamiento al comienzo me encantaba pero luego cambió y me aburrió pero no podía salir de ahí, no podía retroceder si quiera dos pasos, había vendido mi alma para tener ese lugar soñado y ahora que ya lo rechazaba me era imposible dejar de ser el centro de atención ó el foco de todo, es una lucha interna y es alucinante como desarrollas personalidades múltiples que al final confundes con voces o mejor dicho "la conciencia" así se apaguen las luces, mi coreografía seguía igual, haciendola aún sin querer pero un día dejé de hacerlo, nada es para siempre me dijeron y asi escogí, me salió mucho más caro y perjudicial, me volví inmune si es que se puede decir asi, era mortal de un cierto modo y no era definitivamente intocable, pisaba la tierra y la gravedad de nuevo actuó en mí.
Ver lo que dejas y ahora eres, hace pensar mil cosas y sobre todo cuando pasa algo siendo mortal, solo tienes que esperar, curar, descansar, en mi mundo anterior no existía esas palabras por eso Rodrigo se escapó, me lo dejó escrito como siempre difícil de entender, pero se fue para siempre dejándome 3 cartas, esta es la primera las demás siguen explicando quien era. Lo extraño porque se llevó parte de mí.
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