Había una vez, un niño asustado que caminaba sobre vidrios rotos, en calles oscuras y donde las malas personas rondaban, el niño que no era muy chico, no tenía casa solo deambulaba por las calles esperando un día encontrar su lugar, tener un sitio donde haya gente y no este vacío ya que el niño tiene miedo a la soledad aunque no lo parezca. Un día el niño encontró una cueva, un espacio donde se protegía del frío pero seguía solo, y los mosquitos llamados problemas le seguían por donde caminaban y no lo dejaban en paz, este molesto corrío del refugio y nunca supieron más de él. Hubo una temporada de lluvia y el niño pasó frío y miedo, empezó a olvidar quien era y ya no sabía nada, estaba roto por dentro y ya no creía en nadie, había perdido lo importante, la fuerza.
Esté fue perfecto y regresó al refugio siendo nuevo, no era aquel niño asustado que lloraba descontrolado y que necesitaba su hogar, mentía por dentro, tapaba las heridas de un modo natural ya, estaba perdido aún pero ya nadie lo notaba, un día el jóven miró una foto, era el niño asustado, vió a su alrededor y no había nadie y los mosquitos regresaron es más lo esperaron por 2 años se asustó mucho, solo veía sobras y escuchaba bullicios, salió corriendo nuevamente del refugio pero para no volver, ahora si la soledad lo destruía, el miedo volvió tan fuerte que lo destrozó interiormente, la oscuridad lo devoró, su caminar siempre solo y sin lugar le quitó todo. Ya no tenía nada ni él, nunca nadie supo nada del niño, yo sí, lo encontré mientras avanzaba un taxi en un tráfico terrible, el taxista y todos sabían la historia del niño pero siempre me preguntaré ¿Porqué nadie lo ayudaría? y mi taxi siguió su rumbo, lo deje caminando por las calles con la ropa sucia, la cara negra de la tierra, el cabello tieso y con zapatillas Converse destruidas al máximo, nunca más lo ví aunque a veces lo siento cerca, es como si fuera mi sombra, va donde voy y nadie se atreve a ayudarlo, ni yo.
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