Tuve un momento crítico en mis pocos años de vida, tenía una mente cerrada, y donde todo era fresa y bien goma de mascar o sea donde mis problemas que en ese entonces eran desapercebidos por mi pequeño cerebro y los pasaba por mis nervios de por ahi, bueno, llega un momento de cada persona en donde se encuentra a su verdadero yo o simplemente se desconoce al mirarse al espejo, te sientes totalmente destruido sin saber que es, te desconoces y entras en depresión rapidamente y tampoco te enteras que la tienes. Mi accidente fue el viaje de mi mamá el cual me despertó de mi sueño de cenicienta y los 4 enanos y me hizo dar un cabezaso contra la pared de cemento puro, cuando mi yo interior se murió empecé a desmotrarlo sin quererlo, me convertía en mis miedos, en mis deseos, en mis castigos, donde empezaba a marcar mis costillas contra mi piel y perdía el cabello a montones al pasarme la toalla, fue tan fuerte mi accidente que me convertí en otra persona, alguien que nadie conocía en ese entonces, que era un freak de ese entonces -porque las cosas ahora han cambiado- y donde decidí para no escuchar sermones y encerrarme en mi pura soledad, refugiarme en lo cibernético y descubrí que era la obsesión, el desamor, el engaño y lo que no sentía hace mucho ilusión. Tan oscuro estaba que apenas me veía, mi palidéz me encantaba nunca lo negué era yo, el niñito perfecto de siempre, el que era todo lo que quería y decía, el que luchaba por hacer sus maldades y traiciones.
Caí a lo más bajo del pozo, donde apenas ves una lucesita pequeña y dudas tremendamente en salir; viéndome aún relleno seguía con mi culto verdad Gabriel y me metía más y más en lo desconocido por mí ya que era algo nuevo, era todo, me sentía Dios y todos los santos con sus poderes juntos, es raro pero es verdad me reventé el medidor de autoestima ya que era simplemente Perfecto y con eso bastaba y no aceptaba opiniones anteriores ya que solo importa lo que YO digo.
Por último, fue un día de diciembre donde decidí bajarme de esa combi asesina y me ví de verdad, estaba desfigurado, no era el Giancarlo que todos manyaban, era una especie de deformidad que apenas se mantenía en pie y tenia ojos de mapache por las horas sin dormir. Viné en pedazos lo sé, pero aún los quiero juntar todos, los necesito para que finalmente sea feliz pero no llega aún mi vida que solamente creé yo me torturará un poquito más y estoy dispuesto a pasarlo, ven a por mí.
| Era feliz, ya no más. |
No hay comentarios:
Publicar un comentario