miércoles, 10 de abril de 2013

Años dorados.

Nunca me gusto imaginarme viejo, hoy me pasó algo curioso mientras iba a dar un examen, subió al carro una señora de sus setenta años, se acomodo en el asiento reservado y a su lado estaba el asiento vacío, me miro como iba parado y me dijo, ven siéntate y si viene un viejo ya te paras, le agradecí pero no me senté ya estaba por bajar en mi paradero, eso me hizo pensar en los años, dicen que la juventud es rápida y la vejez es lenta, yo no me diría viejo, siento que siempre sería un niño, o así como soy pero los años te alcanzan, te cambian, a veces me miro y digo, me pongo arrugas aquí y por allá, pero tendré el mismo estilo, el mismo todo, no sé si conservare todo, ojalá que si, nunca me gusto imaginarme de la tercera edad, es más digo que no me gustaría llegar a esa edad por miedo, a perder al amor de mi vida, al perder a mis mejores amigos, al perder a mi mejor compañera de cuatro patas, al perder a mis abuelos, no me siento bien de solo pensarlo, no me gustaría ser viejo y estar solo, sin nadie quien me cambie los pañales o quien me haga reír, no me gusta estar solo, cuando estoy solo sufro de dolores de cabeza, me siento aburrido con todo y prefiero dormir, extraño mis salidas alocadas porque me hacen sentir que aún soy joven pero simplemente ya no siento esas energías de tomar hasta el día siguiente y amanecer con la cabeza dando vueltas, tengo miedo de crecer aún, me gustaría envejecer, ver como los años van pasando por mi memoria como arena en un puño, solo que no me gustaría estar solo, no sería feliz, ahorita lo soy, tengo todo lo que alguien puede querer, solo espero que los años no me pasen factura, mientras trataré de no estar solo, los niños están creciendo al igual que yo, miro atrás y ya pasaron veinte años por mi memoria.

Los años están corriendo, depende de uno vivir cada momento.

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