Años me reproché por como era, nunca me gustó mi apariencia y sobretodo mi personalidad, siempre fui callado, miedoso del que dirán, asquiento al saber que me rechazaban y me metía en la cabeza que me quedaría solo para toda mi vida porque nadie hubiera querido estar con alguien así, alguien que era tan lento, tan monce y patético complaciendo a los demás que no vio las virtudes que tenía esa cosita redonda, debajo de toda esa mala masa, se encontraba una persona dispuesta a querer y esperando que lo quieran igual, una vez me sentí humillado y me marco para siempre, entonces empecé mi destrucción, empecé a crear a un ser malévolo y perfecto, alguien que no sienta las balas de los comentarios y sea un estilo matrix para esquivar todo y no salir mal parado, nunca me sentí cómodo con mi apariencia, siempre pensé que era feo, que era una poca cosa, que no era quien debería ser, me metí en un culto para alcanzar la perfección pero nunca supe que un día habría un techo o un limite, simplemente quería ser alguien de una vez por todas, terminé de crear a un ser que no era esa cosita redonda, este era mas alto, delgado, malo, con una sonrisa amplia y que demostraba mi supuesta felicidad pero ser perfecto para los demás me dejo sin ser yo, tuve que ser alguien más o tuve que volver a nacer porque quien era no fue bien merecido en ese entonces, ahora me quede con secuelas de mi dichosa obsesión, por fin ahora veo que soy quien soy, nunca debí ser diferente para caerle bien a todos, de mi se burlaron mucho, sufrí muchos pero algo que nunca perdonaré fue el daño que me hice a mi mismo, el destruirme y quemar mi alma fue peor que todo feo comentario.
Me gusta quien soy ahora, pero todo lo pasado me marco, soy alguien decidido, frío en momentos y crudo porque eso aprendí, la vida es más cruda que un pedazo de carne colgado en el mercado.
Disfruta quien eres, y no tapes al verdadero tú.
No hay comentarios:
Publicar un comentario